23 motivos por los que la acción de dar gracias aumenta la salud y el bienestar de los niños

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Es de bien nacidos, ser agradecidos, o eso dice el dicho.

Hace dos años hospedamos en nuestra casa a una pareja estadounidense, que quería vivir una temporada en España y necesitaban alojamiento unos días antes de encontrar una vivienda de alquiler.

Esos chicos se convirtieron en nuestros amigos — los guiris — y durante su estancia nos invitaron a celebrar Thanksgiving con ellos. Nunca había celebrado ese día, en España no lo hacemos, pero me pareció fascinante que en su país se hubiese fijado un día en el calendario para «dar las gracias» junto a la familia y amigos, así que enseguida me picó la curiosidad y comencé a investigar sobre su procedencia.

Su origen, contra todo pronóstico, es una mezcla de tradiciones europeas y nativas del continente americano. En Europa se realizaban festivales que se llevaban a cabo antes y después de los ciclos de cosecha, para agradecer el éxito de la misma, celebrándolo junto al resto de la comunidad.

Según explican las crónicas de la época, un barco partió rumbo al Nuevo Mundo, procedente del viejo continente en 1620 y arribó a las costas de Massachusetts en pleno invierno. Gracias a que un indio nativo se les acercó en primavera y les enseñó a cultivar, pudieron sobrevivir la mitad de ellos. Como muestra de agradecimiento, estos colonos invitaron a toda la tribu a celebrarlo. Si te apetece conocer un poco más sobre esta historia puedes hacerlo aquí.

Pero, ¿qué importancia tiene la acción de dar las gracias, más allá de reunirte con la familia una vez al año y comer hasta hartarte? ¿Por qué educar a nuestros niños en la gratitud? Esta fue la pregunta que me hice después de este buceo inicial, así que tuve que seguir buscando.

Importancia de la gratitud

La gratitud es una emoción, un sentimiento o una actitud de reconocimiento de algo que se ha recibido o se recibirá. A lo largo de la historia ha sido definida por filósofos, que la han catalogado como una de las virtudes más importantes del ser humano, y religiosos, ya que ésta es un componente esencial en cualquier religión del mundo.

«La gratitud no es solo la mayor de las virtudes, sino la madre de todas las demás» -Cicerón.

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Con el surgimiento de la psicología positiva propiciado por Seligman Csikszentmihalyi, en el año 2000, se ha comenzado a estudiar científicamente las emociones positivas, como la gratitud, y cómo esta repercute en la salud y el bienestar. Estos estudios han estado encabezados por investigadores como SeligmanEmmons y McCullough.

Robert Solomon y Emmons observan que la gratitud a veces va acompañada de una «percepción de inferioridad del receptor en relación con el dador», que podría propiciar sentimientos de humillación, resentimiento, vergüenza o celos. Pero los siguientes estudios han determinado que las personas que practican la gratitud:

  1. Tienen menos pensamientos negativos 1 2
  2. Tienen una mejor calidad del sueño 1
  3. Tienen mayor sensación de bienestar 2
  4. Son más amables 2
  5. Se sienten menos deprimidas 6 7
  6. Sienten menos estrés 3 7
  7. Son más felices 6
  8. Se sienten más satisfechas con sus vidas 4 6
  9. Sienten que tienen mayor control de sus vidas y sus circunstancias 4
  10. Se aceptan y se quieren más a sí mismos 4
  11. Sienten menos envidia 2
  12. Son menos materialistas 2
  13. Sienten que tienen un propósito en la vida 4
  14. Son más altruistas 4 8
  15. Confían más en sí mismos 4
  16. Resuelven sus problemas de manera más positiva, reduciendo las posibilidades de negarlos, sentirse culpables o recurrir a sustancias nocivas para eludirse de ellos 5
  17. Buscan ayuda cuando la necesitan 5
  18. Son más resilientes 5
  19. Se sienten más satisfechas en sus relaciones con los demás 2
  20. Hacen más ejercicio físico de manera regular 9
  21. Tienen menos síntomas de malestar físico 9
  22. La investigación emergente sugiere que las prácticas de gratitud diarias pueden tener algunos beneficios preventivos en la protección de la enfermedad arterial coronaria 9
  23. El ciclo de la gratitud: La gratitud causa felicidad y ésta fomenta la gratitud 10

El ser humano es un ser bio-psico-social y su salud no es sólo física, que es a lo que mayoritariamente hemos dado preferencia o relevancia, sino también mental y social. Así que lo que afecte a cualquiera de estas tres parcelas — ya sea positiva o negativamente — , repercute en las demás.

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Cómo practicar la gratitud

«Educarnos en el sentimiento de la gratitud significa buscar y valorar la gentileza que se encuentra detrás de las acciones que nos benefician. Nada de lo que se hace en nuestro favor ocurre porque así tenga que ser. Todo se origina en la voluntad positiva que se dirige a nosotros. Acostúmbrense siempre a expresar agradecimiento con sus palabras y acciones» — Albert Schweitzer.

Damos por hecho tantas cosas que a veces se nos olvida que es una buena práctica dar las gracias por ellas, y no es hasta cuando nos faltan, que no somos consciente de lo afortunados que éramos.

La mayoría de nosotros vivimos en un lugar donde somos libres, donde nos sentimos seguros caminando por la calle, donde tenemos acceso a la sanidad de manera gratuita — aunque a veces huela a rancio y se pueda mejorar, tenemos acceso a vacunas o medicinas, por ejemplo — , donde podemos consumir agua potable, donde abrimos un grifo y sale agua de él que no es insalubre o apretamos un botón y se enciende una luz — ¡magia! — , donde tenemos acceso a la educación, una casa en la que vivir y abrigo con el que no pasar frío, comida que ingerir — incluso más de la que nuestro cuerpo necesita — , tenemos familia y amigos que nos quieren y a los que queremos.

Podemos dar las gracias por el «simple» hecho de ¡vivir y estar sanos! Por el ahora.

Somos increíblemente afortunados y muchas veces no somos conscientes de ello.

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¿Eso quiere decir que tengamos que estar agradecidos por todo? Pues yo creo que no. No podemos agradecer que haya violencia en otros países, ni que haya personas que pasen hambre o, incluso — algo que nos toca más de cerca — , que nos sucedan situaciones desfavorables. Pero hay muchísimas otras ocasiones en las que sí, e incluso en esos momentos «feos» o de dolor, podemos estar agradecidos por la oportunidad de haber aprendido algo o de haberlo superado.

Y, ¿cómo lo hacemos?

Los niños menores de dos años no entienden realmente el significado de dar las gracias pero, aun así, se puede comenzar a desarrollar el hábito y enseñarles la importancia de agradecer y sentirse agradecidosEs un acto gratuito y debemos hacer uso de él porque queremos y nos apetece, no porque queramos obtener algo a cambio. A continuación he recogido algunos puntos que creo que pueden ayudar:

No presionarles ni obligarles

Dar las gracias por darlas no tiene ningún sentido, sólo es una palabra, incluso para los adultos. Tenemos que entender y enseñarles el significado de la misma. Por esta razón, no debemos obligarles sino enseñarles por qué deben hacer uso de ella para dar las gracias a alguien, o para sentirse agradecidos por algo. Un ejemplo es cuando alguien le da algo a un niño y sus padres se giran hacia él y le dicen «dile gracias a Fulanito», en vez de eso podemos decirle «Fulanito se ha agachado a recogerte el juguete del suelo, ¿le damos las gracias por ello?»

Predica con el ejemplo

Los niños aprenden por imitación. Si no somos agradecidos, ellos tampoco lo serán. Si nos estamos quejando constantemente, ellos se quejarán de la misma forma. En ocasiones es complicado, porque perdemos la paciencia, porque estamos enfadados, porque estamos cansados, porque no nos apetece… pero, si nosotros que somos adultos nos sentimos así, que se supone que sabemos identificar y gestionar nuestras emociones, pensamientos y sentimientos, ¿cómo se sentirán ellos? ¿cómo aprenden y si no los enseñamos?

Dile a diario lo afortunada que te sientes porque sea tu hijo, porque sea como es y lo mucho que lo quieres. Dale las gracias por ese dibujo que te ha hecho, aunque sea un rayón y no lo entiendas, o por ese abrazo inesperado. Agradécele a tu pareja que te haya preparado la cena mientras tu hijo está delante. Siéntete agradecido cuando salga el sol o cuando llueva y puedan saltar en los charcos.

Enséñales a ser empáticos

Enséñales a expresar gratitud para que sean personas más generosas, empáticas y compasivas con los demás.

La empatía es la capacidad para comprender las emociones, necesidades y pensamientos de los demás, de conseguir ponernos en los zapatos de otra persona, de caminar con ellos, pensando, sintiendo, y en algunos casos, actuando tal y como lo haría ella misma. Es una habilidad que influye en la salud y el bienestar de nuestros niños.

Podemos enseñarles a valorar las cosas que tienen, a las personas que se van encontrando en el camino de la vida, la importancia de ayudar a los demás y hacer algo por alguien que lo necesite, como por ejemplo, donar juguetes a otros niños que no tengan las mismas oportunidades que ellos.

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Léele cuentos o historias de gratitud

La lectura o contar historias es una buena forma de que los niños aprendan. Por ejemplo el libro Agradecer tiene como objetivo despertar la gratitud en los niños, invitándoles a encontrar cada día, algo que agradecer entre las cosas que les rodean en su vida cotidiana.

Ideas para practicar la gratitud

He recopilado algunas ideas para poner en práctica la gratitud con nuestros niños:

En la comida

La hora de la comida, el desayuno o la cena, puede ser un momento ideal para dar las gracias. Por ejemplo, todos los miembros de la familia pueden hacer una o varias rondas para decir algo por lo que se sientan agradecidos, puede ser algo muy específico, «gracias mamá, gracias papá por haber dedicado tu tiempo a hacer esta comida tan rica», o algo más general «gracias mamá, gracias papá, gracias hijo por quererme tanto».

Antes de ir a dormir

¿Qué mejor que irnos a dormir recordando algún momento por el que nos sintamos agradecidos? Al igual que en el momento de la comida podemos hacer rondas en las que tanto mami, papi y el niño demos las gracias por algo que nos haya sucedido durante el día o por algo más generalizado.

Diario de la gratitud

Podemos escribir con los niños en un diario cosas, situaciones o personas por las que nos sintamos agradecidos en nuestro día a día. Palabras aladas propone este Diario pero puede ser cualquier cuaderno.

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El bote de la gratitud

Es una actividad Montessori que fomenta al niño a pensar en aquello por lo que se siente agradecido. Lo único necesario es reciclar un bote de vidrio, papel y boli. Se puede colocar en un lugar de la casa accesible y anotar a diario algo por lo que damos las gracias y cuando esté lleno, en un día señalado o cuando nos apetezca, podemos leer cada uno de los papeles que hemos escrito en un momento de familia.

Juego del dado

Con un dado podemos jugar a lanzarlo y según el número que nos salga, será el número de personas, cosas, situaciones o momentos por los que expresamos que sentimos agradecidos.

Notas sorpresas

Escribiendo notas sorpresas con mensajes de agradecimientos para mamá, para papá, para los abuelos o los tíos, para la profe o para los amigos. Habrá que ser cuidadoso y esconderlo en un lugar donde sepamos que esas personas a las que queremos agradecer van a mirar y que no se lo esperen.

Parando y mirando a nuestro alrededor

Podemos practicar con los niños el agradecimiento parando y mirando a nuestro alrededor, cuando vayamos al campo y veamos un árbol o cómo florece una planta, cuando estemos en la playa y el agua fría nos moje los pies o cuando llueva y miremos por la ventana.

Carta de agradecimiento

Podemos escribir con nuestros hijos una carta a alguien a quién nos apetezca agradecerle algo. Por ejemplo, a los abuelos por haber pasado tiempo con el niño, al papi o mami por quererle tanto, a un amigo por haber compartido su juguete favorito con él.


Es una acción muy fácil de realizar, que tiene resultados importantes sobre nuestra salud y bienestar así como en la de nuestros pequeños. Por esa razón te propongo ¿por qué no empezar a hacerlo ahora? ¿Por qué no agradecer diariamente? ¿Por qué no enseñar a nuestros hijos la virtud del agradecimiento? ¿Por qué no reunirse de vez en cuando con familiares o amigos para dar las gracias en conjunto?

«Carpe diem» — Horacio.

 

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